«GEI Y MI FAMILIA TIENEN UNA GRAN RELEVANCIA EN MI VIDA»

Guillermo Martínez dialogó con Minuto Cero. El jugador de rugby de GEI contó como fueron sus inicios en el deporte, la evolución del club y habló sobre su familia.

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Guillermo Martínez, jugador de rugby que se destaca en Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó, dialogó con Minuto Cero. Contó como fueron sus inicios, el apoyo de su familia, mostró su costado paternal y explicó que importancia tiene en su vida el club. A continuación, repasamos sus declaraciones.

El rugbier, explica lo que significa GEI en su vida: «Es como mi segunda casa. Después de mi familia, puntualmente de mis hijos, y de mi fanatismo por Boca, el club agarró en mi vida una relevancia mayor a la que me esperaba. Hoy tengo la felicidad de ver jugar a mi hijo al rugby y a mi hija al hockey, entrenamos en el mismo lugar. Ser parte del club en general, también de la sede, yo me crié ahí haciendo otros deportes, es un placer».

Sus comienzos en la institución, donde lleva más de veinte años: «Yo siempre paraba en la sede del club, empecé a conocer a los chicos de rugby, amigos de toda la vida ahora, y a los 14 años empecé a jugar un poco, un año por la mitad. De ahí arranqué, hoy con 39 para 40 sigo participando activamente, sin parar».

Martínez, confesó que viene de una familia futbolera, pero que debieron adaptarse al rugby: «Vengo de una familia netamente futbolera, mi papá jugaba al fútbol, mi abuelo también. Así que, con mi hermano, nos iniciamos en rugby juntos y se lo impusimos nosotros. Mi mamá se acostumbró a que lleguemos golpeados, cortados, fue todo un cambio, ahora nos apoyan y vienen a ver. Ahora son abuelos rugbiers. Para mí es todos un orgullo».

Si bien esta disciplina es vista como «violenta», en algunos casos, demuestra que deja valores: «Para hablar de rugby, hablamos mucho de lo que es educación. Aparte de jugar de una manera, creo que te enseña mucho de la vida, pertenecer a un grupo grande de pibes o personas grandes como yo, el respeto al entrenador, eso también te ayuda en otros ámbitos como el trabajo o la sociedad. Es muy leal, te puede enseñar a golpear, pero con lealtad. A mí particularmente me enseñó demasiado».

Guillermo, explicó como adapta su vida con el trabajo y el deporte: «Tengo una empresa en Morón, familiar. El rugby, dentro de la vida de uno, ocupa mucho tiempo. Nosotros entrenamos lunes, martes y jueves, así que tenemos de descanso miércoles y viernes nada más. El viernes es casi un día perdido, porque si jugas el sábado tenés que estar tranquilo. Jugar al rugby hoy, te lleva casi el 50 porciento de la semana. El domingo estás recuperando lo del sábado y el lunes ya estás entrenando devuelta. Ocupa bastante tiempo en la vida de uno, pero es un lindo esfuerzo».

El win, que hoy juega de full back, destacó el crecimiento de la institución: «Nos dieron un predio en Ituzaingó Sur, son ocho hectáreas al lado del club Ituzaingó. Hay un proyecto para hacer tres o cuatro canchas de rugby, una cancha de hockey profesional, eso también para el club, la gente nueva, para renovar público, es muy importante».

Luego, agregó: «Antes de subir a primera, hace más de veinte años, las subcomisiones soñaban con tener un predio nuevo, salir de donde estamos, porque ya nos queda chico. Más que nada con hockey, que se sumó a lo que es el predio. Era pasar los años y generar esa esperanza de tener un lugar mejor, tener tres o cuatro canchas, una para entrenar y las otras para jugar. Era esperanzarse y que se caiga todo, buscamos por todos lados, hicimos todos los esfuerzos que pudimos. Hace un año nos confirmaron las ocho hectáreas, está todo el club abocado a eso, los entrenadores están en la parte de estructura, se unió el club en general. El presidente está colaborando con esto que va a ser muy importante, es un cambio gigante, nos da esperanza».

Para concluir, mostró su lado paternal y apoyo a sus hijos en la decisión de formar parte de GEI: «Tenía la doble presión, todo el mundo me decía ‘dejálos que ellos hagan lo que quieran’, siempre te aconsejan eso. Yo intenté, pero siempre estímulaba un poquito más por el lado de que vayan al club. Y los acompaño, para mí es un placer llevarlos a entrenar, verlos, después llevarlos hasta mi casa, compartir un momento del club, es de las cosas más lindas que me pasó en la vida. Ver a mis hijos con la camiseta que jugué toda la vida, compartiendo y viviendo club, estando conmigo un sábado, es algo que soñé y me llena por completo».