“El Bebe” falleció hoy a los 94 años tras una larga actividad dentro del club de rugby y hockey del oeste como jugador y sobre todo como entrenador de Primera y de categorías infantiles por más de 50 años.

En uno de sus últimos reportajes para el video institucional con el que Matreros celebró sus 80 años (hace poco cumplió 89 años de vida), “El Bebe” volcó conceptos por demás interesantes. Al principio contó cómo fueron sus inicios en el equipo de rugby de Morón. “Yo me destacaba por mi tackle. Tackleaba muy bien. No por nada me pusieron ‘El Pibe Tackle’”. Luego contó sobre su gran campaña de 1952 con el primer ascenso del club a Primera“Por entonces no entrenábamos. Llegábamos y jugábamos. No nos iba muy bien al principio pero de pronto agarramos una racha ganadora y entonces sí empezamos a entrenar. Y así fue cómo llegamos a Primera”. Sobre la llegada del hockey al club, “El Bebe” contó que“como muchas escuelas de la zona tenían hockey, decidimos traerlo a Matreros. Para eso tuvimos que cambiar el estatuto porque era solamente un club de rugby. Así y todo, los machistas de esa época nos pidieron que no le cambiemos el nombre al club y siga siendo Rugby Club”. Y recordó la cancha sobre la calleSarmiento“Era muy brava esa cancha. Me acuerdo que donde está el puente estaba el arroyo y los que venían a vernos nos gritaban ‘Matreros al arroyo!’ y nos llevábamos a todos por delante. No éramos guapos pero éramos bravos. No nos llamaría pendencieros pero le hacíamos honor al matrero”.

Por último se refirió exclusivamente a su visión sobre el juego. “El rugby se juega de uno contra quince. Yo tengo la pelota y tengo a 15 enfrente que vienen a atacarme a mí. Y los que tengo al lado inevitablemente deben ser amigos. En el rugby la pelota se la pasas a los amigos. Por eso deben ser 15 amigos los que jueguen. A mí el rugby me dio todo. Me hizo un hombre de bien. Matreros es una familia en la que obviamente hay discusiones pero primero siempre está la familia. Eso es Matreros, una familia”.

Raúl “Bebe” Castilla cerró sus ojos para siempre. Se fue físicamente pero con su sueño cumplido. Matreros es una gran familia que hoy llora a su gran leyenda