Un primer tiempo desordenado y un segundo tiempo soñado. Así de cambiante son los partidos de Morón. De movida, enfrentar al puntero no era un simple trámite: Agropecuario, juega bien y es un equipo confiable. Pero desde la llegada de Nardozza, tiene un sabor distinto el «Gallo».

La primera etapa fue muy peleada- difícil que no salga de esa manera cuando tenes una cancha que no mejora sus condiciones y ser hace muy complicado jugar por abajo- sin un claro dominador. Un ritmo pausado y escasas situaciones de gol, excepto una doble salvada de Francisco Rago.

Sin embargo, una jugada marcó un antes y un después en el desarrollo del juego: una doble falta- grosera- de Asenjo- dejó con un jugador menos al sojero, doble amarilla para el ex Banfield. No obstante, cuatro minutos después, Alejo Montero pescó una pelota en el área de Galván y puso el 1-0 para Agropecuario.

El partido quedó claramente con posturas antagónicas: el puntero parado de contra y el gallito con la necesidad de tener el balón y torcer la historia. A los dos minutos del complemento, se rompió esa teoría: golazo de tiro libre de Santiago Coronel al ángulo superior derecho de Rago. Levantó al Nuevo Francisco urbano y empezó a inclinar la cancha contra el arco del visitante.

Con el dominio del balón y el terreno, con un Coronel distinto acumuló méritos para llevarse los tres puntos. A siete del final, Damián Adín se metió en el área rival y conectó un cabezazo sin mucha fuerza pero con excelente precisión para convertir el 2-1 final.

Deportivo Morón ganó un partido clave y alcanzó puestos de reducido. El camino es largo, pero va por el lado correcto.