En los llamados «partidos clásicos» se analizan variables fuera de los táctico y estratégico. Y en esta ocasión, no fue la excepción a la regla: un partido que, tanto Morón como Almirante, disputaron con el corazón.
El 2-2 entre el «Gallo» y «La fragata» se explica desde las emociones, desde la voluntad de Morón para cambiar su pálida imagen en la Primera Nacional y desde la resiliencia de Brown para recuperarse de dos golpes.
El partido tuvo un flojo comienzo, sin llegadas a los arcos. Recién, a los 48 fue Orosco, quién sacudió la modorra y adelantó al gallo. Pero, como en otras oportunidades, no supo mantener la ventaja. En el segundo tiempo. Almirante encontró el empate con un golazo de Bugallo, con un remate al ángulo.
Sin embargo, un puñado de minutos le bastaron a Morón para ponerse otra vez en ventaja: Un bombazo de Henry se coló en el ángulo superior izquierdo de Ramiro Martínez. 2-1 el «Gallo» arriba. Pero… otra vez no supo mantener la ventaja y esto lo aprovechó la fragata para empatar a falta de diez minutos con el gol de Germán Rivero.
Empate emocionante, pero, cuando la baje la efervescencia del clásico, Morón seguirá en los puestos de abajo.

