Mucho puede hablarse sobre situaciones incovenientes dentro del club de rugby de la región. Internas, discusiones y distintos puntos de vista en el seno de una comisión directiva que no hace más que parecerse a la actualidad por la que atraviesan sus vecinos de Deportivo Morón. Un club modelo, gente pujante y trabajadora pero con un objetivo primordial que no logra consumarse. En el caso de Deportivo Morón, el ascenso al Nacional «B» y en el caso de Matreros, la permanencia en el Grupo I. Un año más, el conjunto de rugby del oeste saboreó las mieles de la máxima categoría de la URBA pero volvió a dejar todo en el camino para retornar a su grupo de origen: El Grupo II.

Pero más allá de todo análisis, los números hablan por sí solos. Matreros arrancó el Torneo Reubicación en el que definiría su permanencia el 11 de junio como local contra Pueyrredón. Fue derrota por 26-16 (con bonus para los visitantes). Dos semanas después, por la segunda fecha, visitó a San Fernando y se trajo la primera victoria del torneo. Fue por 31-17 el 25 de junio. Una semana después, el 2 de julio, volvió a perder como local. Pero esta vez, muy ajustado. Fue 14-12 contra San Carlos por la fecha 3. El 9 de julio sufrió la tercera derrota del campeonato. Por la cuarta fecha visitó a sus vecinos de SITAS y cayó por 26-10. Entonces, tras esta derrota, llegaría una época de cosecha de victorias que haría ilusionar a todos los moronenses. El 23 de julio le ganó 18-16 a Deportiva Francesa como local. Una fecha después, la sexta, quedó libre y luego, por la séptima le ganó 36-18 (con bonus) a Manuel Belgrano como visitante. La octava fecha traería otra victoria. Fue como local contra Olivos por 14-13 el 13 de agosto. Y para cerrar esta serie de victorias, una semana después, el 20 de agosto, le ganó a GEBA por 15-7 por la novena jornada. Entonces empezó la caída que desembocaría en el triste final. Por la fecha 11, Matreros recibió el duro cachetazo de su clásico rival. Como local perdió por 23-11 contra Curupaytí el 3 de septiembre. Una semana después, el 10, le ganó a Liceo Naval por 31-28. No todo estaba perdido aunque sería más que importante ganar el partido siguiente. Contra San Martín. Ambos equipos llegaban en la misma situación y el que ganara, tenía un pie y medio en la permanencia. Matreros perdió como local por 38-24 y los de Morón quedaron con un pie y medio pero en el descenso. Dependían de sí mismo en la última jornada y de otros resultados. Y justamente, ellos mismos no pudieron. Cayeron contra Delta como visitantes por 33-29. El descenso a Grupo II fue inevitable.

De esta forma, los moronenses, que debían terminar entre los primeros seis equipos para salvarse, cerraron la competencia en la 9° ubicación con 27 puntos. La tabla quedó así: 1° Pueyrredón (42); 2° Curupaytí (40); 3° GEBA (36); 4° SITAS (34); 5° San Martín (34); 6° San Carlos (33); 7° Olivos (32); 8° Liceo Naval (31); 9° MATREROS (27); 10° Delta (22); 11° Deportiva Francesa (21); 12° Manuel Belgrano (13); 13° San Fernando (3).

Con todo, ahora Matreros tendrá mucho tiempo para recuperarse y volver a pensar en cómo encarar el próximo torneo. No tanto en materia deportiva. Jugadores tiene de sobra. Sino en materia dirigencial. O cada uno tira para su propio lado anteponiendo los egos o todos juntos se trazan una meta en común, empujan a este gran barco hacia el horizonte que todos juntos se propusieron y después sí, todos juntos festejarán el objetivo que hace tiempo Matreros se merece celebrar.